Por Alicia Orrego Spelucin
Tras un cuarto de siglo de
ausencia fisica de esta America de su pasion, Antenor Orrego, sera siempre
unio de los valores humanos, creador indiscutible y autentico en el campo
del pensamiento.
La presencia de Antenor Orrego se
destaca en nuestro horizonte literario con perfil herorico en un tono
superlativo de bondad y de amor a todas las causas nobles. Citando frases
del gran poeta Alcide Spelucin: " Espada biblica y antorcha
revolucionaria!. He aqui sus blasones heraldicos si ahora fuera posible
tenerlos".
Orrego, ha sido la hipotenisa en
el triangulo admirable, formado con Haya de la Torre y Mariategui, con
raices fecundas
en el pueblo
peruano. Fue él quién comenzó a clamar justicia y regar la simiente,
convergiendo, cada día, intelectuales y obreros hacia el centro de un mismo
ideal, haciendo brotar raudales de luz en la vida de nuestro pueblo,
pidiendo él mismo seguir al conductor HAYA DE LA TORRE en esta
gran cruzada que comprometía a todos los hombres libres del Perú.
Pertenecía a la estirpe de los Montalvos, Martís
y González Prada. Reveló e intuyó al creador más genial de la poesía
hispanoamericana CESAR VALLEJO, aseverando -sin lugar a dudas- que sería uno
de los poetas más geniales de la literatura universal. Además, Ciro Alegría,
Macedonio de la Torre, Alcides Spelucin, Osear Imana, Juan José Lora, Nicanor
de la Fuente, Francisco Xandóval, los hermanos Abraham y Felipe Arias Larreta,
el Caricaturista Esquerre, etc. recibieron la sabiduría del Maestro.
Sus divagaciones
filosóficas calaron profundamente sinnúmero de disciplinas, él nos enseñó lo
que es verdadera ciencia, verdadero arte, verdadera política y lo que es más
importante aún, nos enseñó a pensar sin imitaciones, como auténticos
americanos, aquí en nuestro propio Continente como seres pensantes de nuestra
propia realidad, nos instigó a encontrar nuestro camino, nuestro propio
destino, nuestro Pueblo Continente.
Sería muy largo,
exponer en un breve artículo sus innumerables facetas de escritor,
filósofo, poeta, político, educador. Sabía alentar y corregir, no había en su
voz ni en su gesto nada que contradiga la amplia y profunda luz de su espíritu
que supo avizorar, por los caminos de la filosofía, el destino de América.
¿No son acaso estas ideas, enunciadas hace
medio siglo, las que están tomando forma en el mundo latinoamericano de hoy?.
Escrito para la revista"Avances de
Investigacion"No. 05 Instituto de Investigacion para el desarrollo "Antenor
Orrego".