
“Vitaliza
tu fe, renueva tu convencimiento…
¡Que importa
que te contradigas y que por tu
contradicciones te objeten y te combatan.
Que
importa que sufra tu amor propio, si gana tu lealtad con el universo! Mata tu
vanidad y exalta tu orgullo; mata tus honores y exalta tu dignidad.
Creer es crear
y creer de nuevo es estar en aptitud para una nueva creación”.
A.
Orrego.